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Autor Tema: La Pascua en algunas sectas y sociedades secretas: (V) Los rosacruces.  (Leído 1089 veces)
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« en: 20 de Abril de 2012, 12:52:42 pm »



Finalizamos hoy la serie sobre el modo como algunas sectas y sociedades secretas viven la "Pascua", tras haber tratado de los Testigos de Jehová, los Mormones, los grupos neopaganos de corte germano, y los Masones. Estos temas se trataron en el programa de Sábado Santo emitido en radio María de España "Conoce las sectas".
La Fraternidad Rosacruz se fundó en el 1909 en EE.UU por Karl Ludwig Von Grasshoff, más conocido por el pseudónimo de Max Heindel, y actualmente tiene su sede central en Oceanside, California. Es una mezcla de ideas teosóficas, gnosticismo, ideas masónicas, herejías cristianas (se hacen llamar “místicos cristianos”), astrología, alquimia, pseudociencia, religiosidad sincrética… creyendo en lo que ellos llaman “Hermanos Mayores”, que son energías que se ponen en contacto con los seres humanos y sus elegidos, entre ellos su fundador M. Heindel, que como profeta y portavoz hablaba por boca de ellos.
Al igual que otras organizaciones rosacruces (pues son muchas las ramas de los rosacruces, ya la Fraternitas Rosae Crucis, la Societas Rosicruciana in Anglia, la Ordo Rosae Rubeae et Aureae Crucis, la Orden Kabalística de la Rosa Cruz, la Antigua y Mística Orden de la Rosa-Cruz -AMORC-, la Ordo Templi Orientis -OTO-, y sus diferentes ramificaciones y variantes), dicen que están ligadas al misterioso personaje Christian Rosenkreuz del siglo XVII.
Si nos adentramos ya en el sentido que ellos dan a la Pascua hemos de referirnos a su teoría de los diferentes cristos, que son manifestaciones diversas del mismo nombre "cristo". El primero sería el Cristo Cósmico, que definen como el Verbo, la Palabra, que es vibración, poder creador y difusor de luz y de amor. Otro cristo es el Cristo Planetario: lo que sólo existía en el Cosmos, nació también a partir del Calvario en el interior de la Tierra. Y aquí ya entramos en el sentido que dan a la Pascua, pues este Cristo Planetario está personalizado por un arcángel, el más elevado de entre ellos, el de la jerarquía de Capricornio (como vemos aquí, un sincretismo cristológico-angélico-astrológico), el cual se convirtió en la segunda persona de la Trinidad y en un canal o medium de ella, y con sus huestes de Ascendidos o Potencias Elevadas se estableció en torno al Sol, en su aura.
El tercer cristo es el Cristo histórico, que en Navidad celebran como manifestación, pues es considerado como el más elevado de los hombres, el más evolucionado de los nacidos de mujer, el cual sintonizó con el Cristo Cósmico, elevándose y alcanzando la pureza alquímica, de tal suerte que su cuerpo físico y etérico se enlazó con el del arcángel Cristo, ocurriendo todo ello bajo el signo astrológico de Virgo, que asomaba por el horizonte. En el bautismo en el río Jordán este Cristo histórico vivió el momento más importante de su vida, pues en ese instante alcanzó el instante más elevado, y que ninguna criatura podría soportar, pues se unió con la gran Vibración, la poderosa energía del Cristo Cósmico.
Finalmente está el Cristo Místico o Interno. Es el más importante para nosotros, dicen en esta sociedad secreta de la Fraternidad Rosacruz, porque es el pedazo o trozo de Dios que reside en cada uno, el cual se activó el día de Pentecostés.
Para este grupo esotérico la crucifixión no es necesaria, es suficiente la renuncia, el sufrir persecución, insultos…., siendo suficiente las contrariedades de la vida, esto es para ellos la cruz. Sin embargo para los cristianos la Cruz es mucho más, la cruz es mi cruz con Cristo, en la Trinidad de Dios, en la Iglesia, donde la Cabeza es Jesús el Cristo, el cual es Dios mismo, venciendo a la muerte y salvándonos.
Hablemos del último de los cristos en los que cree esta sociedad secreta. Es el Cristo Eucarístico, del que hablan en la eucaristía, la consagración, haciendo su propia y esotérica interpretación de la transubstanciación. Ellos hablan de “las palabras del poder”, las cuales son según ellos  "esto es mi cuerpo" y "este es el cáliz de mi sangre". Pero sobre todo, "bendito el que viene en nombre del Señor", por las que se evoca a un ángel, el ángel de la Presencia. No obstante, realemente dicen que no es un ángel como un ser vivo o viviente, sino que es una imagen de la mente que Cristo envía en el momento de la consagración y sirve de ayuda a que ésta ocurra. Con este ángel llegan también otras huestes de ángeles, los Contemplativos son llamados, que se bañan en la energía que sale de la Hostia. Así, con la transubstanciación, dicen, ocurre algo mágico, maravilloso, pues los átomos físicos se unen con el mundo astral y sus átomos astrales, y con el mundo mental y sus átomos mentales, y así quedan unidos a Dios. Según los rosacruces, en la transubstanciación el ángel de la Presencia corta los hilos que unen los mundos físico, astral, y mental y los cambia por un rayo de energía que es fuerza del Cristo Cósmico. Así, aunque parezcan pan y vino es Cristo, el Cristo Cósmico, quien está. Y esto se logra mediante corrientes magnéticas solares, pues antes dijimos que en el Sol está, en su aureola, el Cristo Planetario.
La Fraternidad Rosacruz considera que hay dos tipos de corrientes magnéticas entre el Sol y la Tierra: las que circulan desde la medianoche al mediodía van desde el Sol a la Tierra;  y se mueven en sentido contrario las que ocurren desde el mediodía a la medianoche. Así, la eucaristía según ellos, ha de celebrarse aprovechando el sentido de la corriente magnética que va desde el Sol a la Tierra para que la transubstanciación ocurra, si no, sería simplemente una devoción sin más.
Como vemos, una amalgama de ideas confusas, sincréticas, tomadas de fuentes cristianas, heréticas, rituales masónicos, fondo de la Teosofía, gnosticismo antiguo, esoterismo y hermetismo, con lenguaje y simbolismo alquímico y astrólogico entre otros elementos principales, que tanto se están difundiendo no sólo por medio de las ramas rosacruces, sino sobre todo desde los múltiples escaparates y micrófonos de la Nueva Era, a veces infiltrados en la misma Iglesia Católica.
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